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Vamos a jugar como caballeros, o como lo que somos?

En epoca de elecciones en Uruguay, no esta de mas leer el siguiente discurso pronunciado por Cantinflas en una de sus peliculas. El discurso tiene más de cuarenta años pero, sin quitarle una coma, podría repetirse en cualquier foro político con absoluta y vigente pertinencia.

DISCURSO

“Me ha tocado en suerte ser último orador, cosa que me alegra mucho porque, como quien dice, así me los agarro cansados. Sin embargo, sé que a pesar de la insignificancia de mi país que no tiene poderío militar, ni político, ni económico ni mucho menos atómico, todos ustedes esperan con interés mis palabras ya que de mi voto depende el triunfo de los Verdes o de los Colorados.

Señores Representantes: Estamos pasando un momento crucial en que la humanidad se enfrenta a la misma humanidad. Estamos viviendo un momento histórico en que el hombre científica e intelectualmente es un gigante, pero moralmente es un pigmeo. La opinión mundial está tan profundamente dividida en dos bandos aparentemente irreconciliables, que dado el singular caso, que queda en solo un voto. El voto de un país débil y pequeño pueda hacer que la balanza se cargue de un lado o se cargue de otro lado. Estamos, como quien dice, ante una gran báscula: por un platillo ocupado por los Verdes y con otro platillo ocupado por los Colorados. Y ahora llego yo, que soy de peso pluma como quien dice, y según donde yo me coloque, de ese lado seguirá la balanza. ¡Háganme el favor!… ¿No creen ustedes que es mucha responsabilidad para un solo ciudadano? No considero justo que la mitad de la humanidad, sea la que fuere, quede condenada a vivir bajo un régimen político y económico que no es de su agrado, solamente porque un frívolo embajador haya votado, o lo hayan hecho votar, en un sentido o en otro.

El que les habla, su amigo… yo… no votaré por ninguno de los dos bandos (voces de protesta). Y yo no votaré por ninguno de los dos bandos debido a tres razones: Primera, porque, repito que no se sería justo que el sólo voto de un representante, que a lo mejor está enfermo del hígado, decidiera el destino de cien naciones; Segunda, estoy convencido de que los procedimientos, repito, recalco, los procedimientos de los Colorados son desastrosos (voces de protesta de parte de los Colorados); ¡y Tercera!… porque los procedimientos de los Verdes tampoco son de lo más bondadoso que digamos (ahora protestan los Verdes). Y si no se callan ya yo no sigo, y se van a quedar con la sensación de saber lo que tenía que decirles.

Insisto que hablo de procedimientos y no de ideas ni de doctrinas. Para mí todas las ideas son respetables aunque sean “ideítas” o “ideotas” aunque no esté de acuerdo con ellas. Lo que piense ese señor, o ese otro señor, o ese señor (señala), o ese de allá de bigotico que no piensa nada porque ya se nos durmió, eso no impide que todos nosotros seamos muy buenos amigos. Todos creemos que nuestra manera de ser, nuestra manera de vivir, nuestra manera de pensar y hasta nuestro modito de andar son los mejores; y el chaleco se lo tratamos de imponérselo a los demás y si no lo aceptan decimos que son unos tales y unos cuales y al ratito andamos a la greña. ¿Ustedes creen que eso está bien? Tan fácil que sería la existencia si tan sólo respetásemos el modo de vivir de cada quien. Hace cien años ya lo dijo una de las figuras más humildes pero más grandes de nuestro continente: “El respeto al derecho ajeno es la paz” (aplausos). Así me gusta… no que me aplaudan, pero sí que reconozcan la sinceridad de mis palabras.

Yo estoy de acuerdo con todo lo que dijo el representante de Salchichonia (alusión a Alemania) con humildad, con humildad de albañiles no agremiados debemos de luchar por derribar la barda que nos separa, la barda de la incomprensión, la barda de la mutua desconfianza, la barda del odio, el día que lo logremos podemos decir que nos volamos la barda (risas). Pero no la barda de las ideas, ¡eso no!, ¡nunca!, el día que pensemos igual y actuemos igual dejaremos de ser hombres para convertirnos en máquinas, en autómatas.

Este es el grave error de los Colorados, el querer imponer por la fuerza sus ideas y su sistema político y económico, hablan de libertades humanas, pero yo les pregunto: ¿existen esas libertades en sus propios países? Dicen defender los Derechos del Proletariado pero sus propios obreros no tienen siquiera el derecho elemental de la huelga, hablan de la cultura universal al alcance de las masas pero encarcelan a sus escritores porque se atreven a decir la verdad, hablan de la libre determinación de los pueblos y sin embargo hace años que oprimen una serie de naciones sin permitirle que se den la forma de gobierno que más les convenga. ¿Cómo podemos votar por un sistema que habla de dignidad y acto seguido atropella lo más sagrado de la dignidad humana que es la libertad de conciencia eliminando o pretendiendo eliminar a Dios por decreto? No, señores representantes, yo no puedo estar con los Colorados, o mejor dicho con su modo de actuar; respeto su modo de pensar, allá ellos, pero no puedo dar mi voto para que su sistema se implante por la fuerza en todos los países de la tierra (voces de protesta). ¡El que quiera ser Colorado que lo sea, pero que no pretenda teñir a los demás! —Los Colorados se levantan para salir de la Asamblea —.

¡Un momento jóvenes!, ¿pero por qué tan sensitivos? Pero si no aguantan nada, no, pero si no he terminado, tomen asiento. Ya sé que es costumbre de ustedes abandonar estas reuniones en cuanto oyen algo que no es de su agrado; pero no he terminado, tomen asiento, no sean precipitosos… todavía tengo que decir algo de los Verdes, ¿no les es gustaría escucharlo? Siéntese (va y toma agua y hace gárgaras, pero se da cuenta que es Vodka).

Y ahora, mis queridos colegas Verdes, ¿ustedes qué dijeron?: “Ya votó por nosotros”, ¿no?, pues no, jóvenes, y no votaré por ustedes porque ustedes también tienen mucha culpa de lo que pasa en el mundo, ustedes también son medio soberbios, como que si el mundo fueran ustedes y los demás tienen una importancia muy relativa, y aunque hablan de paz, de democracia y de cosas muy bonitas, a veces también pretenden imponer su voluntad por la fuerza, por la fuerza del dinero. Yo estoy de acuerdo con ustedes en que debemos luchar por el bien colectivo e individual, en combatir la miseria y resolver los tremendos problemas de la vivienda, del vestido y del sustento. Pero en lo que no estoy de acuerdo con ustedes es la forma que ustedes pretenden resolver esos problemas, ustedes también han sucumbido ante el materialismo, se han olvidado de los más bellos valores del espíritu pensando sólo en el negocio, poco a poco se han ido convirtiendo en los acreedores de la humanidad y por eso la humanidad los ve con desconfianza.

El día de la inauguración de la Asamblea, el señor embajador de Lobaronia dijo que el remedio para todos nuestros males estaba en tener automóviles, refrigeradores, aparatos de televisión; ju… y yo me pregunto: ¿para qué queremos automóviles si todavía andamos descalzos?, ¿para qué queremos refrigeradores si no tenemos alimentos que meter dentro de ellos?, ¿para qué queremos tanques y armamentos si no tenemos suficientes escuelas para nuestros hijos? (aplausos).

Debemos de pugnar para que el hombre piense en la paz, pero no solamente impulsado por su instinto de conservación, sino fundamentalmente por el deber que tiene de superarse y de hacer del mundo una morada de paz y de tranquilidad cada vez más digna de la especie humana y de sus altos destinos. Pero esta aspiración no será posible sino hay abundancia para todos, bienestar común, felicidad colectiva y justicia social. Es verdad que está en manos de ustedes, de los países poderosos de la tierra, ¡Verdes y Colorados!, el ayudarnos a nosotros los débiles, pero no con dádivas ni con préstamos, ni con alianzas militares.

Ayúdennos pagando un precio más justo, más equitativo por nuestras materias primas, ayúdennos compartiendo con nosotros sus notables adelantos en la ciencia, en la técnica… pero no para fabricar bombas sino para acabar con el hambre y con la miseria (aplausos). Ayúdennos respetando nuestras costumbres, nuestras costumbres, nuestra dignidad como seres humanos y nuestra personalidad como naciones por pequeños y débiles que seamos; practiquen la tolerancia y la verdadera fraternidad que nosotros sabremos corresponderles, pero dejen ya de tratarnos como simples peones de ajedrez en el tablero de la política internacional. Reconózcannos como lo que somos, no solamente como clientes o como ratones de laboratorios, sino como seremos humanos que sentimos, que sufrimos, que lloramos.

Señores representantes, hay otra razón más por la que no puedo dar mi voto: hace exactamente veinticuatro horas que presenté mi renuncia como embajador de mi país, espero me sea aceptada. Consecuentemente no les he hablado a ustedes como Excelencia sino como un simple ciudadano, como un hombre libre, como un hombre cualquiera pero que, sin embargo, cree interpretar el máximo anhelo de todos los hombres de la tierra, el anhelo de vivir en paz, el anhelo de ser libre, el anhelo delegar a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos un mundo mejor en el que reine la buena voluntad y la concordia. Y qué fácil sería, señores, lograr ese mundo mejor en que todos los hombres blancos, negros, amarillos y cobrizos, ricos y pobres pudiésemos vivir como hermanos. Si no fuéramos tan ciegos, tan obcecados, tan orgullosos, si tan sólo rigiéramos nuestras vidas por las sublimes palabras, que hace dos mil años, dijo aquel humilde carpintero de Galilea, sencillo, descalzo, sin frac ni condecoraciones: “Amaos… amaos los unos a los otros”, pero desgraciadamente ustedes entendieron mal, confundieron los términos, ¿y qué es lo que han hecho?, ¿qué es lo que hacen?: “Armaos los unos contra los otros”. … He dicho…”.

Actualizacion

Me comentaron que estaba el video en internet. Se los dejo en dos partes. Gracias, Mario :-)

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La masacre de Munich

La denominada masacre de Múnich tuvo lugar en la ciudad de Múnich, en el estado de Baviera (Alemania) el 5 de septiembre de 1972, durante la XX edición de los Juegos Olímpicos de verano. Ese día un comando de terroristas palestinos denominado Septiembre Negro tomó como rehenes a once de los veinte integrantes del equipo olímpico de Israel. El ataque condujo finalmente a la muerte de los once atletas israelíes, de cinco de los ocho terroristas y de un oficial de la policía alemana. La tragedia sería vista en todo el mundo a través de la televisió

 

 

 

de Wikipedia...

 

El Asalto Terrorista

El 4 de septiembre, los atletas israelíes habían estado disfrutando de una salida nocturna por la ciudad, antes de regresar a la villa olímpica. Hacia las 4:40 del día 5, mientras los deportistas dormían, ocho miembros del grupo terrorista palestino Septiembre Negro, vestidos con chandal y llevando pistolas y granadas en bolsas de deporte, escalaban la verja de dos metros que rodeaba el complejo. Fueron ayudados por deportistas del equipo estadounidense que desconocían su verdadera identidad y que creían que, como ellos, querían acceder furtivamente a sus apartamentos tras una noche de diversión.

El entrenador del equipo de lucha, Moshé Weinberg, de 33 años, oyó un ruido tras la puerta del primer apartamento, observando que alguien abría ligeramente la puerta, se abalanzó sobre ésta dando un grito de alerta, mientras intentaba cerrarla forcejeando con los terroristas. En la confusión, nueve atletas pudieron escapar, y otros ocho se ocultaron. El luchador Joseph Romano, que en ese momento volvía de comer en un restaurante, agarró el arma a uno de los terroristas, pero resultó muerto por un disparo. Asimismo, Moshé Weinberg fue asesinado cuando intentó atacar a uno de los asaltantes con un cuchillo de fruta. Tras la muerte de éste, los terroristas tomaron como rehenes a nueve integrantes del equipo: David Berger, Ze'ev Friedman, Joseph Gottfreund, Eliezer Halfin, Andrei Schpitzer, Amitsur Shapira, Kahat Shorr, Mark Slavin y Yaakov Springer.

Posteriormente se divulgó que los secuestradores eran fedayines palestinos de los campos de refugiados del Líbano, Siria yJordania. Eran Luttif Afif (el jefe del grupo; tres de sus hermanos eran también miembros de Septiembre Negro, dos de ellos en prisiones israelíes), Yasuf Nasal, Afif Abmed Hamid, Khalid Jawad, Ahmed Chic Thaa, Mohammed Safady, Adnan Al-Gashey y su sobrino Jamal Al-Gashey.

El grupo exigía la liberación de 234 palestinos presos en cárceles israelíes y dos más encarcelados en Alemania, así como su traslado seguro a Egipto. La respuesta de Israel fue inmediata y contundente: no habría negociación.

Las autoridades alemanas, bajo la dirección del canciller Willy Brandt y el ministro del Interior Hans-Dietrich Genscher rechazaron el ofrecimiento por parte de Israel de enviar un grupo de fuerzas especiales de su país. La policía alemana que tomó parte en la operación, no contaba con entrenamiento especializado en operaciones de rescate de rehenes.

 

El rescate fallido

El plazo para la ejecución de los deportistas pasó de tres a cinco horas tras las conversaciones llevadas a cabo por las autoridades germanas. El jefe de policía alemán Manfred Schreiber y Ahmed Touni, que encabezaba la delegación olímpica egipcia, negociaron directamente con los secuestradores ofreciéndoles una ilimitada cantidad de dinero. Los embajadores deTúnez y Libia en Alemania también ayudaron intentando ganar concesiones de los secuestradores, pero fue inútil.

Finalmente los terroristas exigieron un transporte para El Cairo. Las autoridades fingieron llegar a un acuerdo y, a las 22:10, dos helicópteros transportaron a los asaltantes y a sus rehenes a una base aérea en penumbra próxima a Fürstenfeldbruck, donde un avión Boeing 727 de Lufthansa les estaba esperando. Los secuestradores creyeron que estaban en Riem, el aeropuerto internacional cercano a Múnich. Las autoridades habían planeado un asalto sobre ellos en el aeródromo.

Cinco francotiradores alemanes fueron seleccionados para disparar a los secuestradores. Ninguno tenía una preparación especial en este tipo de acciones y fueron elegidos porque practicaban el tiro de forma competitiva los fines de semana (posteriormente uno de ellos reconocería que no se consideraba un tirador de élite).1 2 En los 75 minutos que pasarían antes del fatal desenlace, las autoridades policiales germanas solicitaron tardíamente tanquetas, las cuales tardarían 30 minutos en llegar debido al denso tráfico.

Los helicópteros aterrizaron a las 22:30 en el aeropuerto. A las 23:03, dos terroristas bajaron de los aparatos, caminaron hacia el avión y se volvieron. Seguidamente, otros dos descendieron empujando a dos de los rehenes, quienes llevaban sus manos atadas a la espalda. Viendo que el avión estaba vacío y sabiéndose engañados, los terroristas regresaron precipitadamente hacia los helicópteros. En ese momento el aeropuerto fue súbitamente iluminado con bengalas y focos y las autoridades alemanas dieron la orden de abrir fuego.

Los cinco tiradores emboscados no disponían de radios para coordinar su fuego, y carecían de rifles de precisión y de teleobjetivos o dispositivos de visión nocturna. En el caos que sobrevino, dos secuestradores que estaban cerca de uno de los pilotos fueron eliminados. Otros tres terroristas se parapetaron detrás de los helicópteros, fuera del alcance de las luces, y comenzaron a disparar. Uno de los policías que estaba en la torre de control murió al alcanzarle una de las balas. Los pilotos del helicóptero lograron escapar, no así los rehenes, quienes permanecían atados brazos en alto al techo en el interior del aparato.

A media noche, se exigió a los secuestradores que se rindieran. Cuatro minutos más tarde, uno de los terroristas saltó del primer helicóptero lanzando una granada a su interior, que explotó con cuatro atletas israelíes y un piloto en su interior. Antes de que el fuego de la primera explosión alcanzase el depósito de gasolina del segundo helicóptero, Luttif Afif y otro secuestrador salieron del aparato y comenzaron a disparar a la policía. Éstos respondieron a los disparos, abatiendo a ambos. Los rehenes del segundo helicóptero murieron durante el tiroteo (posteriormente se señalaría que fueron ametrallados por un tercer asaltante). Los tres terroristas restantes fueron capturados.

 

El impacto en los juegos

Sorprendentemente, la competición olímpica solo se suspendió por un día, el 5 de septiembre, a pesar de que diferentes personalidades pidieron su suspensión. El presidente del Comité Olímpico Internacional, Avery Brundage, y otros miembros del COI decidieron que los terroristas no podían condicionar la celebración de los juegos. Al día siguiente se celebró en el estadio olímpico un memorial por los muertos al que asistieron 80.000 espectadores y 3.000 atletas. Avery Brundage no hizo ninguna referencia a los deportistas asesinados durante su discurso, en que elogiaba la fuerza del movimiento olímpico. Este hecho enojó a los israelíes y a mucha de la gente allí presente.

Como muestra de duelo, durante el acto, la bandera olímpica se izó a media asta junto con la mayoría de las banderas nacionales de los países presentes en los juegos, a excepción de los países árabes, los cuales exigieron que sus enseñas ondeasen en lo alto del mástil. Las naciones árabes de donde eran los terroristas lo veían como una claudicación frente a Israel.

El 5 de septiembre el equipo olímpico israelí anunció que abandonaba Múnich, siendo especialmente protegidos por las fuerzas de seguridad. El equipo egipcio dejó los juegos el 7 de septiembre, temiendo posibles represalias.

Los familiares de las víctimas solicitaron al COI levantar un monumento permanente en memoria de los atletas fallecidos, pero éstos declinaron la petición, alegando que el hecho de hacer una referencia explícita a las víctimas podría enojar al resto de la comunidad olímpica.

 

Las consecuencias

El 5 de septiembre, la entonces primera ministra de Israel, Golda Meir instaba al resto de naciones a reprobar el bárbaro acto criminal. El ataque fue ampliamente condenado por todo el mundo, incluidos significativos personajes árabes como el rey Hussein I de Jordania.

Las autoridades alemanas encarcelaron a los tres terroristas supervivientes y crearon la unidad antiterrorista GSG9 para dar una respuesta contundente en futuras acciones de rescates de rehenes.

El 9 de septiembre, la fuerza aérea israelí bombardeó como respuesta las bases de la Organización para la Liberación de Palestina(OLP) en Siria y Líbano, ataque que fue reprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU. Asimismo, una resolución de la ONU de condena de los hechos de Múnich, amparada por los Estados Unidos, fue rechazada.

El 29 de octubre, un avión de Lufthansa fue secuestrado, exigiendo los terroristas la liberación de los tres integrantes de Septiembre Negro presos en cárceles alemanas. Sus reivindicaciones fueron atendidas por las autoridades germanas.

Los hechos acaecidos en Múnich traerían consigo una espiral de violencia por parte de Israel, con el fin de dar caza a los supuestos responsables del acto terrorista. Tras el ataque a la villa olímpica y la posterior liberación de estos tres terroristas, Golda Meir y el Comité de Defensa Israelí dieron órdenes secretas al Mossad de matar, dondequiera que se encontrasen, a los once hombres de Septiembre Negro y del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) que planificaron y organizaron la matanza de los atletas israelíes. Para ello, el servicio secreto israelí creó una unidad encubierta que sería ayudada por las células de información israelíes instaladas en Europa. Esta misión se conocería más tarde como Operación Cólera de Dios (o de Mivtzah Za'am Hael en hebreo).

Gracias a la información capturada a la OLP, y a la facilitada por los servicios de inteligencia europeos aliados, el Mossad elaboró una lista de objetivos encabezada por Wael 'Aadel Zwaiter, un miembro sopechoso de pertenecer a Septiembre Negro y que representaba oficialmente a la OLP en Italia, quien sería asesinado el 16 de octubre. La muerte de Zwaiter fue seguida de atentados mediante cartas bomba, que no causaron víctimas mortales, contra representantes de la OLP en Argelia y Libia, contra palestinos en Bonn (Alemania) y Copenhague (Dinamarca), y contra un representante de la Cruz Roja en Estocolmo (Suecia).

El 8 de diciembre, el representante de la OLP en París (Francia), Mohammad Hamshiri fue asesinado mediante una bomba activada por control remoto, la cual estaba instalada debajo de su escritorio. En los tres meses siguientes, cuatro integrantes de la OLP y la FPLP fueron asimismo asesinados en Chipre, Grecia y París.

El 9 de abril de 1973, Israel lanza la operación Primavera de Juventud en Beirut, (Líbano). Los objetivos eran Mohammad Yusuf al-Najjar (Abu Yusuf), Kamal Adwan y Kamal Nasser, todos ellos importantes dirigentes de la OLP. Un grupo de comandos israelíes desembarcó en una desierta playa del Líbano, dirigiéndose posteriormente a Beirut, donde acabaron con la vida de los tres palestinos, cuatro civiles libaneses, tres turistas sirios, un italiano y dejando 29 personas más heridas. A continuación, explotaron el cuartel general del FLPLP en la ciudad y una fábrica de explosivos de Al Fatah.

El 28 de junio de 1973, el argelino Mohammad Boudia, encargado de las operaciones de Septiembre Negro en Europa, fue asesinado mediante un coche bomba en París.

El 21 de julio de 1973, tuvo lugar el conocido como asunto de Lillehammer. Un equipo de agentes del Mossad mató en Lillehammer(Noruega) a Ahmed Bouchiki, un marroquí sin relación alguna con los hechos acaecidos en Múnich, después de que un informador del Mossad le confundiera con Ali Hasan Salameh, integrante de Septiembre Negro. Cinco agentes del servicio secreto israelí, incluyendo dos mujeres, fueron capturados por las autoridades noruegas, siendo juzgados y encarcelados. Posteriormente serían liberados y expulsados a Israel.

El 22 de enero de 1979, el servicio secreto israelí daría finalmente con el paradero de Salameh, asesinándole con un coche bomba.

De aquellos que planearon o ejecutaron la matanza de Múnich, únicamente Mohammed Daoud Oudeh, de quien se dice que fue el que concibió la acción, sigue vivo en Ammán, (Jordania). El 27 de julio de 1981, fue tiroteado en una tienda de Varsovia (Polonia), pero sobrevivió al ataque.

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Eichmann dijo: eran judios...

Adolf Eichmann se convirtió en figura clave del holocausto nazi al ser el encargado de coordinar el transporte de los judíos a los campos de concentración. Al caer el régimen, este criminal de guerra huyó a Argentina donde llevó una vida normal en el anonimato, durante 15 años, hasta el momento de su detención. La película narra las confesiones finales que Eichmann realizó al Capitan Avner Less, durante el largo juicio al que fue sometido antes de su ejecución en Israel.

Al finalizar la pelicula, luego de los creditos, continua...

De Wikipedia...

Karl Adolf Eichmann (Solingen, Alemania el 19 de marzo de 1906 - Jerusalén, Israel el 1 de junio de 1962). Obersturmbannführer (Teniente Coronel) de las SS nazi. Responsable directo de la solución final principalmente en Polonia y los transportes de deportados a los Campos de Concentración alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.

Responsabilidad en el Holocausto

Fue el encargado de la organización de la logística de transportes del Holocausto. Hombre tenaz en el cumplimiento del deber, era una persona muy dada a cumplir las estadísticas que se le exigían, y los judíos eran para él "estadísticas", aunque según sus declaraciones en el juicio que se le siguió por sus crímenes de guerra en 1960 en Israel, no era un antisemita fanático, de hecho, como muchos otros alemanes, se encontraba emparentado de alguna manera con judíos.

Al final de su vida se defendió arguyendo que su participación en el Holocausto se limitó a ser un simple ejecutor de órdenes superiores y no un Heydrich o un Himmler. Sin embargo, lo cierto es que entró en conflicto con éstos en numerosas ocasiones debido al excesivo celo que puso en la idea de la "solución del problema judío", yendo incluso más allá de las órdenes recibidas, ya que, cuando a finales de la guerra su superior Himmler decidió acabar con los asesinatos masivos de judíos, Eichmann continuó dando las órdenes pertinentes para que se siguieran produciendo.

Antes de 1939, cuando Alemania contemplaba la posibilidad de expulsar a los judíos, Eichmann fue uno de los principales interlocutores nazis del movimiento sionista, el cual estudió la posibilidad de facilitar la emigración judía a Palestina. En la misma línea, fue una de las personas que pensaron en la viabilidad de crear un estado judío en el Este de Europa.

En 1939 se opta por la deportación masiva de los judíos alemanes a ghettos habilitados en Polonia, y en 1942 se celebra la Conferencia de Wannsee organizada por Heydrich, en la que se lanza definitivamente la llamada Solución final. Eichmann, que participa en la conferencia, queda encargado de la logística de las deportaciones hacia los campos de trabajo. Es el artífice de la creación de los Judenräte, o consejos judíos, que colaboraban en las deportaciones facilitando la identificación de los habitantes de los ghettos. Esto se hacía confeccionando la lista de personas a deportar, inventariando sus bienes, etc.

Fuga misteriosa

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Eichmann fue capturado por la armada de los Estados Unidos, los cuales desconocían que este hombre que se presentaba a sí mismo como Otto Eckmann era de hecho un prófugo de una importancia mayor. En los albores de 1946 se escapó de la custodia de la armada estadounidense y se escondió en varios lugares de Alemania durante algunos años. En 1948 obtuvo un salvoconducto para escapar a Argentina, pero no lo usó inmediatamente.

A principios de 1950, Eichmann estuvo en Italia, donde se hizo pasar por un refugiado llamado Ricardo Klement. Con la ayuda de un fraile franciscano, el cual tenía conexiones con el obispo Alois Hudal, Eichmann obtuvo un pasaporte emitido por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y un visado argentino, ambos documentos a nombre de "Riccardo Klement, técnico". Abordó un barco hacia Argentina el 15 de julio de 1950. En los siguientes diez años trabajó en el area de Buenos Aires desempeñando muy diversos puestos, desde capataz hasta criador de conejos, eventualmente Eichmann logra traer a toda su familia.

Captura por el Mossad en Argentina

Adolf Eichmann es localizado a finales de los años 50 y se prepara un plan para capturarlo y llevarlo a Israel, encargo hecho por el primer ministro David Ben Gurion al jefe del Mossad (Isser Harel), con información dada porSimon Wiesenthal. Hacia la fecha no se conocia el paradero del criminal nazi, pero su nombre fue rodando por varios testigos del juicio de Nüremberg. Se creia que había muerto, se creia que no lo iban a encontrar mas hasta que fue ubicado. La operación de detención de Eichmann recibe el nombre de Operación Garibaldi.

Violando tratados de asistencia consular y la soberanía nacional argentina, el 1 de mayo de 1960 un grupo de"nokmin" (Vengadores) del espionaje israelí ingresan subrepticiamente por vía aérea en Buenos Aires e inician la "Operación Garibaldi" (bautizada así por el nombre de la calle donde vivía Eichmann). Este equipo dirigido porRafael Eitan y coordinado por Peter Malkin, "especialista en secuestros y en maquillajes", inicia una vigilancia durante casi dos semanas. Finalmente el 11 de mayo de 1960 lo secuestran en plena calle cuando llega del trabajo siendo subido a un auto particular. Los cuatro hombres del Servicio Secreto israelí lo trasladan inmediatamente desde el aeropuerto internacional "Ezeiza" de Buenos Aires, Argentina, en un avión particular a Haifa en Israel el 20 de mayo, con otra identidad, simulando que estaba ebrio.

Juicio y sentencia en Israel

Allí se le somete a un polémico y largo juicio, por un tribunal armado en Jerusalén muy parecido a los tribunales de Nüremberg, pero esta vez organizado por quienes se consideraban victimas. El juicio que finalizó el 15 de diciembre de 1961 lo condena a morir en la horca por crímenes contra la Humanidad. Este juicio también es considerado como la gran causa nacional del Estado de Israel. La sentencia se cumple la madrugada del 1 de junio de 1962.

Sus últimas palabras fueron:

"Larga vida a Alemania. Larga vida a Austria. Larga vida a Argentina. Estos son los países con los que más me identifico y nunca los voy a olvidar. Tuve que obedecer las reglas de la guerra y las de mi bandera. Estoy listo."

Sus restos fueron incinerados y las cenizas fueron dispersadas en el mar Mediterráneo por una nave de la Fuerza Naval israelí en presencia de algunos supervivientes del Holocausto, y fuera de las aguas jurisdiccionales de Israel. De este modo, se pretendía evitar que su tumba se convirtiera en sitio de veneración por neonazis.

En este juicio Eichmann dejó algunos testimonios del por qué de su participación en el Holocausto. Se citan algunos párrafos:

"No perseguí a los judíos con avidez ni con placer. Fue el gobierno quien lo hizo. La persecución, por otra parte, sólo podía decidirla un gobierno, pero en ningún caso yo. Acuso a los gobernantes de haber abusado de mi obediencia. En aquella época era exigida la obediencia, tal como lo fue más tarde de los subalternos."

La filósofa Hannah Arendt, quien hizo un ya clásico estudio del personaje y sus obras a raíz del juicio (Eichmann en Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad del mal), quedó sorprendida por la nimiedad y las escasas dotes intelectuales del hombre que pasaba por ser el mayor asesino de Europa. Señaló además, que las acciones de Eichmann bien pudieron haber sido fruto de la sujección de la cual es víctima un individuo dentro de un régimen totalitario. Sus declaraciones resultaron polémicas, dado que para muchos esto no era más que una justificación de acciones de Eichmann. Otro agravante de la polémica era la condición de judía de Arendt.

Rafael Eitan, quien dirigió el grupo que capturó a Adolf Eichmann, fue durante veinticinco años oficial de Inteligencia en el Mossad y dirigió el Shin Bet, en noviembre de 1985 fue destituido al ser descubierto como director de una red de espionaje contra Estados Unidos.

"Lo más inquietante de Eichmann es que no era un monstruo, sino un ser humano", había declarado en alguna entrevista Peter Malkin, el agente que detuvo a Eichmann, quien posteriormente se retiró en 1977 en Nueva York como especialista en contraterrorismo, tras 27 años de servicio en el Mossad, ciudad donde vivió hasta su muerte el 4 de marzo de 2005

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Brasilia y Bogota tienen el mayor trafico IP en el continente ?

En la era de la informacion, el flujo de trafico en internet entre diferentes lugares es casi ubicuo. Global Encounters visualiza el trafico entre New York y otras ciudades alrededor del mundo. El tamaño de la linea corresponde a la cantidad de trafico IP entre dos puntos. Una linea mas grande implica un mayor flujo. Brasilia y Bogota parecen ser las ciudades con mayor trafico en America Latina.

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Informe Tierra: estado del planeta 2009

 

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Duro discurso de Netanyahu en la ONU: no tienen verguenza?

Mr. President, Ladies and Gentlemen,

Nearly 62 years ago, the United Nations recognized the right of the Jews, an ancient people 3,500 years-old, to a state of their own in their ancestral homeland.

I stand here today as the Prime Minister of Israel, the Jewish state, and I speak to you on behalf of my country and my people.

The United Nations was founded after the carnage of World War II and the horrors of the Holocaust.  It was charged with preventing the recurrence of such horrendous events.

Nothing has undermined that central mission more than the systematic assault on the truth. Yesterday the President of Iran stood at this very podium, spewing his latest anti-Semitic rants.  Just a few days earlier, he again claimed that the Holocaust is a lie.

Last month, I went to a villa in a suburb of Berlin called Wannsee. There, on January 20, 1942, after a hearty meal, senior Nazi officials met and decided how to exterminate the Jewish people. The detailed minutes of that meeting have been preserved by successive German governments. Here is a copy of those minutes, in which the Nazis issued precise instructions on how to carry out the extermination of the Jews.   Is this a lie?

A day before I was in Wannsee, I was given in Berlin the original construction plans for the Auschwitz-Birkenau concentration camp. Those plans are signed by Hitler’s deputy, Heinrich Himmler himself.  Here is a copy of the plans for Auschwitz-Birkenau, where one million Jews were murdered.  Is this too a lie?

This June, President Obama visited the Buchenwald concentration camp.  Did President Obama pay tribute to a lie?

And what of the Auschwitz survivors whose arms still bear the tattooed numbers branded on them by the Nazis? Are those tattoos a lie?  One-third of all Jews perished in the conflagration.  Nearly every Jewish family was affected, including my own.  My wife’s grandparents, her father’s two sisters and three brothers, and all the aunts, uncles and cousins were all murdered by the Nazis.  Is that also a lie?

Yesterday, the man who calls the Holocaust a lie spoke from this podium.  To those who refused to come here and to those who left this room in protest, I commend you.  You stood up for moral clarity and you brought honor to your countries.

But to those who gave this Holocaust-denier a hearing, I say on behalf of my people, the Jewish people, and decent people everywhere: Have you no shame?  Have you no decency?

A mere six decades after the Holocaust, you give legitimacy to a man who denies that the murder of six million Jews took place and pledges to wipe out the Jewish state.

What a disgrace!  What a mockery of the charter of the United Nations!  Perhaps some of you think that this man and his odious regime threaten only the Jews.  You’re wrong.

History has shown us time and again that what starts with attacks on the Jews eventually ends up engulfing many others.

This Iranian regime is fueled by an extreme fundamentalism that burst onto the world scene three decades ago after lying dormant for centuries.  In the past thirty years, this fanaticism has swept the globe with a murderous violence and cold-blooded impartiality in its choice of victims. It has callously slaughtered Moslems and Christians, Jews and Hindus, and many others.  Though it is comprised of different offshoots, the adherents of this unforgiving creed seek to return humanity to medieval times.

Wherever they can, they impose a backward regimented society where women, minorities, gays or anyone not deemed to be a true believer is brutally subjugated. The struggle against this fanaticism does not pit faith against faith nor civilization against civilization.

It pits civilization against barbarism, the 21st century against the 9th century, those who sanctify life against those who glorify death.

The primitivism of the 9th century ought to be no match for the progress of the 21st century.  The allure of freedom, the power of technology, the reach of communications should surely win the day.    Ultimately, the past cannot triumph over the future. And the future offers all nations magnificent bounties of hope.   The pace of progress is growing exponentially.

It took us centuries to get from the printing press to the telephone, decades to get from the telephone to the personal computer, and only a few years to get from the personal computer to the internet.

What seemed impossible a few years ago is already outdated, and we can scarcely fathom the changes that are yet to come. We will crack the genetic code.  We will cure the incurable.  We will lengthen our lives.  We will find a cheap alternative to fossil fuels and clean up the planet.

I am proud that my country Israel is at the forefront of these advances – by leading innovations in science and technology, medicine and biology, agriculture and water, energy and the environment. These innovations the world over offer humanity a sunlit future of unimagined promise.

But if the most primitive fanaticism can acquire the most deadly weapons, the march of history could be reversed for a time. And like the belated victory over the Nazis, the forces of progress and freedom will prevail only after an horrific toll of blood and fortune has been exacted from mankind. That is why the greatest threat facing the world today is the marriage between religious fanaticism and the weapons of mass destruction.

The most urgent challenge facing this body is to prevent the tyrants of Tehran from acquiring nuclear weapons. Are the member states of the United Nations up to that challenge? Will the international community confront a despotism that terrorizes its own people as they bravely stand up for freedom?

Will it take action against the dictators who stole an election in broad daylight and gunned down Iranian protesters who died in the streets choking in their own blood? Will the international community thwart the world’s most pernicious sponsors and practitioners of terrorism?

Above all, will the international community stop the terrorist regime of Iran from developing atomic weapons, thereby endangering the peace of the entire world?

The people of Iran are courageously standing up to this regime.  People of goodwill around the world stand with them, as do the thousands who have been protesting outside this hall. Will the United Nations stand by their side?

Ladies and Gentlemen,

The jury is still out on the United Nations, and recent signs are not encouraging. Rather than condemning the terrorists and their Iranian patrons, some here have condemned their victims. That is exactly what a recent UN report on Gaza did, falsely equating the terrorists with those they targeted.

For eight long years, Hamas fired from Gaza thousands of missiles, mortars and rockets on nearby Israeli cities. Year after year, as these missiles were deliberately hurled at our civilians, not a single UN resolution was passed condemning those criminal attacks.  We heard nothing – absolutely nothing – from the UN Human Rights Council, a misnamed institution if there ever was one.

In 2005, hoping to advance peace, Israel unilaterally withdrew from every inch of Gaza.  It dismantled 21 settlements and uprooted over 8,000 Israelis.  We didn’t get peace.  Instead we got an Iranian backed terror base fifty miles from Tel Aviv.   Life in Israeli towns and cities next to Gaza became a nightmare. You see, the Hamas rocket attacks not only continued, they increased tenfold. Again, the UN was silent.

Finally, after eight years of this unremitting assault, Israel was finally forced to respond. But how should we have responded? Well, there is only one example in history of thousands of rockets being fired on a country’s civilian population.  It happened when the Nazis rocketed British cities during World War II. During that war, the allies leveled German cities, causing hundreds of thousands of casualties.   Israel chose to respond differently.  Faced with an enemy committing a double war crime of firing on civilians while hiding behind civilians – Israel sought to conduct surgical strikes against the rocket launchers.

That was no easy task because the terrorists were firing missiles from homes and schools, using mosques as weapons depots and ferreting explosives in ambulances. Israel, by contrast, tried to minimize casualties by urging Palestinian civilians to vacate the targeted areas.

We dropped countless flyers over their homes, sent thousands of text messages and called thousands of cell phones asking people to leave. Never has a country gone to such extraordinary lengths to remove the enemy’s civilian population from harm’s way.

Yet faced with such a clear case of aggressor and victim, who did the UN Human Rights Council decide to condemn? Israel.  A democracy legitimately defending itself against terror is morally hanged, drawn and quartered, and given an unfair trial to boot.

By these twisted standards, the UN Human Rights Council would have dragged Roosevelt and Churchill to the dock as war criminals.  What a perversion of truth.  What a perversion of justice.

Delegates of the United Nations,

Will you accept this farce?

Because if you do, the United Nations would revert to its darkest days, when the worst violators of human rights sat in judgment against the law-abiding democracies, when Zionism was equated with racism and when an automatic majority could declare that the earth is flat.

If this body does not reject this report, it would send a message to terrorists everywhere: Terror pays; if you launch your attacks from densely populated areas, you will win immunity. And in condemning Israel, this body would also deal a mortal blow to peace.  Here’s why.

When Israel left Gaza, many hoped that the missile attacks would stop.  Others believed that at the very least, Israel would have international legitimacy to exercise its right of self-defense. What legitimacy?  What self-defense?

The same UN that cheered Israel as it left Gaza and promised to back our right of self-defense now accuses us –my people, my country – of war crimes?  And for what?  For acting responsibly in self-defense.  What a travesty!

Israel justly defended itself against terror.  This biased and unjust report is a clear-cut test for all governments. Will you stand with Israel or will you stand with the terrorists?

We must know the answer to that question now. Now and not later. Because if Israel is again asked to take more risks for peace, we must know today that you will stand with us tomorrow. Only if we have the confidence that we can defend ourselves can we take further risks for peace.

Ladies and Gentlemen,

All of Israel wants peace.

Any time an Arab leader genuinely wanted peace with us, we made peace. We made peace with Egypt led by Anwar Sadat.  We made peace with Jordan led by King Hussein.  And if the Palestinians truly want peace, I and my government, and the people of Israel, will make peace. But we want a genuine peace, a defensible peace, a permanent peace. In 1947, this body voted to establish two states for two peoples – a Jewish state and an Arab state.  The Jews accepted that resolution.  The Arabs rejected it.

We ask the Palestinians to finally do what they have refused to do for 62 years:  Say yes to a Jewish state. Just as we are asked to recognize a nation-state for the Palestinian people, the Palestinians must be asked to recognize the nation state of the Jewish people.   The Jewish people are not foreign conquerors in the Land of Israel.   This is the land of our forefathers.

Inscribed on the walls outside this building is the great Biblical vision of peace: “Nation shall not lift up sword against nation.  They shall learn war no more.” These words were spoken by the Jewish prophet Isaiah 2,800 years ago as he walked in my country, in my city, in the hills of Judea and in the streets of Jerusalem.

We are not strangers to this land.  It is our homeland. As deeply connected as we are to this land, we recognize that the Palestinians also live there and want a home of their own. We want to live side by side with them, two free peoples living in peace, prosperity and dignity.

But we must have security.  The Palestinians should have all the powers to govern themselves except those handful of powers that could endanger Israel.

That is why a Palestinian state must be effectively demilitarized.   We don’t want another Gaza, another Iranian backed terror base abutting Jerusalem and perched on the hills a few kilometers from Tel Aviv.

We want peace.

I believe such a peace can be achieved.  But only if we roll back the forces of terror, led by Iran, that seek to destroy peace, eliminate Israel and overthrow the world order.  The question facing the international community is whether it is prepared to confront those forces or accommodate them.

Over seventy years ago, Winston Churchill lamented what he called the “confirmed unteachability of mankind,” the unfortunate habit of civilized societies to sleep until danger nearly overtakes them.

Churchill bemoaned what he called the “want of foresight, the unwillingness to act when action will be simple and effective, the lack of clear thinking, the confusion of counsel until emergency comes, until self-preservation strikes its jarring gong.”

I speak here today in the hope that Churchill’s assessment of the “unteachibility of mankind” is for once proven wrong.

I speak here today in the hope that we can learn from history — that we can prevent danger in time.

In the spirit of the timeless words spoken to Joshua over 3,000 years ago, let us be strong and of good courage.  Let us confront this peril, secure our future and, God willing, forge an enduring peace for generations to come.

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Judaismo y liberalismo

"Las teorías socialistas que niegan la propiedad privada y la creación de capital son contrarias a la teología judía", asevera Meir Tamari –rabino, economista, fundador del Business Ethics Center of Jerusalem y ex alto cargo del Banco de Israel– en su libro The Challenge of Wealth. De hecho, Tamari va mucho más allá: "La propiedad privada y la acumulación de capital son principios básicos del judaísmo". En parecidos términos se ha expresado el principal rabino del Reino Unido, Jonathan Sacks.

A pesar de que Israel es un Estado fuertemente intervencionista y de que los judíos estadounidenses se decantan masivamente por el ideario demócrata, realmente existen principios dentro del judaísmo que corroboran la postura de Tamari y Sacks. Daré cuenta de algunos de ellos.

Individualismo

El judaísmo cree en el individuo y en su capacidad de iniciativa. Esto se desprende del mandato de Dios a Adán y a Eva para que se reprodujeran y llenasen la Tierra (Génesis, 1:28). La doctrina rabínica ha interpretado estas palabras como un mandamiento positivo de Dios para que el individuo se esfuerce por mejorar el mundo haciendo uso de su propia iniciativa y de acuerdo con su conocimiento, saber y entender.

El Tratado de los Padres, en su mishná (apartado) número 13, exhorta a la responsabilidad individual: "Si yo no cuido de mí, ¿quién lo hará?". Pinchas Brener, uno de los más prominentes rabinos de la comunidad judía de Venezuela, ha afirmado: "El judaísmo insiste en la responsabilidad individual por la acción (…) en última instancia, la persona tiene que asumir la responsabilidad por sus actos".

El propio Talmud (Sanedrín, 37a) asevera que el ser humano está obligado a repetirse continuamente: "El mundo fue creado para mí". El objetivo es que el individuo se percate de que sólo a través de la iniciativa individual puede crearse un mundo mejor.

Propiedad privada

El judaísmo siente un profundo aprecio por la propiedad privada. El precepto "no robarás" forma parte de los Diez Mandamientos que Dios entregó a Moisés, y es una de las siete leyes noájidas.

En el primer Libro de los Reyes, capítulo primero, se cuenta cómo el rey Acab fue duramente reprimido por Dios por haberse apropiado ilegítimamente de la viña de Nabot. El profeta Miqueas hizo otro alegato a favor de la propiedad (Miqueas, 4:4) cuando profetizó: "[Llegará el día en que] se sentará cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien los amedrente". El respeto del judaísmo hacia la propiedad privada llega mucho más lejos cuando el Talmud declara (Baba Kamá, 60) que ésta ha de ser respetada incluso en caso de guerra.

El castigo que la Torá (Antiguo Testamento) impone a quien daña la propiedad del prójimo no es otro que la restitución de lo robado o dañado (Éxodo, 22:3); acorde, pues, con uno de los más elementales axiomas del liberalismo.

Acumulación de capital

Desde el punto de vista de la fe mosaica, la parnasá (dicha económica) es una bendición. No en vano la Torá describe con gran detalle la riqueza de los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob. La riqueza acumulada honestamente es símbolo del esfuerzo individual. El Talmud, por su parte, dice: "Los beneficios adquiridos como fruto del trabajo tienen tanto valor como el temor a Dios" (Berajot, 8a).

Sensu contrario, la pobreza degrada; y, según el Talmud, "un pobre es como un muerto". Esto es así en tanto que para el judaísmo la pobreza no deja de ser una consecuencia de los hábitos del individuo, de los que él mismo es responsable. No obstante, a fin de paliar la pobreza del prójimo, la caridad (entendida como voluntaria, y en ningún caso de carácter confiscatorio) ocupa un lugar muy destacado en la teología judía.

Caridad

La tzedaká (caridad) está diseñada para aliviar la pobreza y restaurar la plena independencia del individuo. Para Maimónides, la más alta obra de caridad es encontrar un trabajo al necesitado, con el fin de que no esté viviendo siempre a costa de los demás. El judaísmo no ve con buenos ojos al menesteroso que depende continuamente de la ayuda del prójimo. Según elShulján Aruj, la caridad ha de limitarse a atender las necesidades básicas del individuo: sólo así podrá el beneficiario tomar conciencia de que sólo a través de su esfuerzo y trabajo puede llegar a tener una vida realmente digna. ¿No nos suena esto a las críticas liberales a la ayuda externa?

Por otro lado, la caridad es un principio moral que ha de partir voluntariamente del individuo, sin que ningún tipo de aparato coercitivo le expropie su propiedad para lograr una distribución de la riqueza más justa y equitativa.

Erradicar la desigualdad económica no es una de las metas del judaísmo. Cada individuo es diferente, y cada cual es dueño de su propio destino gracias al libre albedrío. Según la Torá, las desigualdades económicas son una situación inseparable de toda sociedad libre, y su único remedio es la caridad privada: "Nunca faltarán pobres en tu país (…) abre generosamente tu mano al pobre, al hermano indigente que vive en tu tierra" (Deuteronomio, 15:11).

Gobierno limitado

El profeta Samuel alertó al pueblo hebreo de los peligros que conlleva el sometimiento a un rey (Samuel, 8:7-18). Efectivamente, el poder corrompe, y la Torá bien que se cuida de establecer limitaciones muy rigurosas al monarca judío, con el objeto de evitar los abusos de poder (Deuteronomio, 17:16). Asimismo, establece que el rey no debe inmiscuirse en los asuntos religiosos (para eso están los sacerdotes) ni en los legislativos (para eso están los jueces).

El judaísmo no considera que el monarca haya de estar por encima de las leyes, más bien todo lo contrario: "Cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta Ley" (ibíd. 17-18). Queda así establecido un claro principio de legalidad.

Encontramos otra manifestación en pro del gobierno limitado en el capítulo 12 del libro del profeta Jeremías: allí se exhorta a la monarquía davídica a limitarse a impartir justicia y a librar al oprimido de "la mano del opresor". Estamos, pues, ante un dirigente que sólo actuaría cuando los derechos de un individuo fueran violados.

El Antiguo Testamento está lleno de críticas muy duras a aquellos reyes hebreos en trance de convertirse en tiranos. Los más fieles siempre estaban ojo avizor, pendientes de los desvaríos que pudiera cometer el monarca. ¿No es acaso ésta otra enorme virtud liberal, vigilar constantemente al poder?

No cabe duda alguna de que el judaísmo y el liberalismo son compatibles. En cambio, cabe preguntarse cuántos judíos son realmente conscientes de ello.

JOSÉ COHEN, editor de la bitácora Desde Sefarad.

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